Indonesia hizo “oídos sordos” a protestas internacionales y ejecutó a 8 presos extranjeros por drogas.

Indonesia ejecutó el miércoles a ocho condenados por narcotráfico, incluyendo a un brasileño, pese a las presiones internacionales, mientras que una filipina condenada a muerte se salvó a último minuto, informaron medios locales. Desafiando las presiones internacionales y las peticiones de clemencia de familiares, las autoridades ejecutaron a siete extranjeros y a un indonesio, después de la medianoche del martes (17H00 GMT del martes) en la isla prisión de Nusakambangan. Dos australianos, un brasileño, cuatro nigerianos y un indonesio, fueron ejecutados, mientras que la condenada filipina Mary Jane Veloso, fue separada del grupo a último minuto, después de que una persona sospechosa de haberla reclutado y engañado para que llevara droga al país se entregara a las autoridades, informaron MetroTV y el diario Jakarta Post.

Arte y Cultura Perú / Internacionales

Martes 28 de abril de 2014

Yakarta, Indonesia.- “Los milagros se hacen realidad”, declaró a la radio filipina DZMM Celia Veloso, madre de la condenada. “Estamos tan felices. No lo puedo creer. Mi hija sigue viva”.

Tras la ejecución, el gobierno de Brasil dijo que “está evaluando” cómo proseguirá su relación con Indonesia.

El preso brasileño ejecutado es Rodrigo Gularte, de 42 años, detenido en 2004 al tratar de entrar en el aeropuerto de Yakarta con seis kilos de cocaína escondidos en tablas de surf. Su familia había presentado varios informes médicos para demostrar que sufría esquizofrenia y que no debería ser ejecutado.

El ministro interino de Relaciones Exteriores, Sergio França Danese, dijo en una rueda de prensa que Brasil puso en análisis su vínculo con Indonesia y que después de tantos apelaciones infructuosas de clemencia está “justamente procediendo a esa evaluación de cuál será la actitud hacia ese país”.

La cancillería calificó la ejecución como “un hecho grave en el ámbito de las relaciones entre los dos países”, que comenzaron a deteriorarse con el fusilamiento en enero de Marco Archer, también condenado por tráfico de drogas.

Indonesia desconoció “cuestiones humanitarias”, dijo este martes el canciller de Brasil Mauro Vieira, de visita en Colombia. Gularte “comprobadamente estaba enfermo, sufría de esquizofrenia”, afirmó Vieira.

“Respetábamos la soberanía de Indonesia pero siempre contestamos la aplicación de la sentencia por cuestiones humanitarias”, agregó.

Por su parte, Australia anunció que llamaría a consultas a su embajador.

– Atados a un poste –

En Indonesia, los condenados son sacados de las celdas de aislamiento, son atados a un poste y fusilados por un pelotón compuesto por 12 tiradores.

El martes, los familiares de los condenados habían podido visitar por última vez a sus familiares en la cárcel de alta seguridad, conocida como “el Alcatraz indonesio”.

“No lo volveré a ver. Se lo llevarán a medianoche y lo fusilarán”, había indicado Raji Sukumaran, madre del australiano Myuran Sukumaran, de 34 años.

Los condenados recibieron la notificación de la ejecución a última hora del sábado, con un preaviso de al menos 72 horas.

También condenado a muerte por tráfico de drogas, el francés Serge Atlaoui, de 51 años, fue retirado este fin de semana de la lista de ejecuciones inminentes debido a un recurso judicial.

Pero el portavoz del fiscal general indonesio, Tony Spontana, reafirmó que en caso de que se rechace el recurso, Atlaoui será ejecutado solo y que las autoridades “no esperarán mucho”.

Después de las ocho ejecuciones, Francia recordó “su posición a la pena de muerte, en todo lugar y circunstancia”, indicó la noche del martes el portavoz de la Cancillería.

El presidente indonesio, Joko Widodo, intransigente sobre la aplicación de la pena de muerte por tráfico de estupefacientes, hizo oídos sordos a los llamamientos de clemencia y a las presiones diplomáticas internacionales para evitar las ejecuciones.

– “Dios nos escuchó” –

El condenado australiano Andrew Chan, de 31 años, se casó el lunes con su compañera indonesia durante una ceremonia con familiares y amigos en el complejo penitenciario, su último deseo.

La familia de la condenada filipina también había ido a despedirse de esta mujer de 30 años, madre de dos niños, que había dicho en varias oportunidades que había viajado a Indonesia para trabajar como empleada doméstica pero que fue engañada por una red de narcotraficantes.

El gobierno filipino había pedido clemencia la víspera a su homólogo indonesio y este martes celebró la noticia de que Veloso fue separada del grupo.

“Dios escuchó nuestras plegarias”, dijo el portavoz del ministerio de Exteriores, Charles Jose, presente en una vigilia ante la embajada de Indonesia en Manila.

La pena capital por narcotráfico también se aplica en otros países de Asia del Sudeste como Malasia, Vietnam, Tailandia y Singapur.

Fuente y foto: Agencia AFP

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